Solo una baja aceptable

No debería escribir más. Ni hoy ni nunca.
Si solo soy un muerto que marcha entre otros miles, ¿Por qué alguien habría de escucharme?

En un desquiciado reino de pragmatismos totalizantes, solo refugios marchitos de tinta presentan una lucha que ya no puedo resistir.
Testigo de lujo en apariencia, soy parte de las bajas aceptables.
Un filoso exitismo colectivo ha ganado en silencio, batallas que no estaba en condiciones de pelear. Una figura deliciosa lo condujo a la victoria.
Rodeado de absurdos binaríamos, hasta los grises de mi ropa han sido expulsados. Una realidad de extremos absolutos se deleita con mi galleta de reflexiones en vacío.
Será hora de encarnar la lógica que entrega lagrima a través de un complejo sistema de goteo, de rendirse al horror al despilfarro, aún cuando lo dado, “solo” sean sentimientos.

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